Jean-Claude Nicolas Forestier

jean claude nicolas forestier

Jean Claude Nicolas Forestier (1861-1930) fue el arquitecto paisajista responsable de ordenar los jardines privados del Palacio de San Telmo donados a la ciudad por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón en 1893, y que fueron convertidos en el Parque de María Luisa. El pulmón verde situado junto al centro histórico es uno de los lugares más visitados de Sevilla, considerado entre los más románticos de la ciudad, y desde luego, un espacio de encuentro entre sevillanos y visitantes.

Forestier llegó a Sevilla en 1911, cuando la ciudad se preparaba para la Exposición Iberoamericana que finalmente se realizó en 1929 tras algunos retrasos. Aquí quedó admirado de los jardines hispanomusulmanes del Real Alcázar, lo que sin duda le inspiró para definir lo que llamó «el jardín del clima del naranjo», donde la luz, los colores, los sonidos y aromas se reúnen para conservar la tradición del jardín mediterráneo.

Su amplio trabajo en España –por más que Forestier se asentó profesionalmente en París– muestra el encuentro afortunado de las particularidades botánicas de la tierra con la geometría francesa y la decoración clásica latina e islámica. No en vano, se le considera el artífice del resurgir del jardín español a través del estilo neosevillano que se popularizó en la primera mitad del siglo XX.

En efecto, el estilo regionalista demostró por aquellos años el gusto por recuperar estilos históricos, y al igual que con las viviendas y los edificios principales de la ciudad, los jardines se reencontraron con el pasado más dorado de Sevilla.

Su gran obra en suelo hispalense, el Parque de María Luisa, se inauguró en 1914 y desde entonces su nombre se asocia íntimamente con esta ciudad. En el mismo parque, tras el Pabellón Mudéjar y junto al Monte Gurugú, se encuentra una estatua levantada en su honor sobre el tronco de un ciprés centenario.