Velá de Santa Ana en Triana

Velá de Triana en Sevilla

Velá de Triana en Sevilla (Foto: Consorcio de Turismo de Sevilla)

Triana, el arrabal marinero, el barrio con más solera de Sevilla, la otra orilla, vive su semana grande con la Velá de Santiago y Santa Ana, la festividad de sus patronos (días 25 y 26 de julio). Estos días, los trianeros demuestran que esta es una ciudad que se vive en la calle, en este caso en la calle Betis, que se puebla de casetas donde se degusta su gastronomía más tradicional: sardinas pasadas a la plancha, pescaíto frito, camarones y bocas en papel de estraza, así como sus características almendras verdes y todo tipo de chucherías en los puestos ambulantes. También hay espectáculos y actividades incluso en el Guadalquivir, como el concurso de la cucaña.

Con el reclamo festivo se ofrece la ocasión de conocer otra Sevilla, castiza y popular, la que se encuentra al otro lado del río. Desde la Plaza del Altozano, donde el Castillo de San Jorge, y a través de sus arterias principales (las calles Castilla, San Jacinto, Pureza), puede imbuirse de los distintivos trianeros: el tapeo, el flamenco, los toros, la artesanía cerámica, alfarera y del hierro. Y, otra vez desde la calle Betis, puede tomarse la estampa más famosa de Sevilla: el Paseo Colón con las siluetas de la Plaza de Toros de la Maestranza, la Torre del Oro, la Giralda.

En el paseo veraniego por las alegres calles de Triana, merece detenerse ante rincones como la Iglesia de Santa Ana, la popular catedral del barrio, primera iglesia de nueva planta construida por orden de Alfonso X tras la curación de una enfermedad de sus ojos; o como el callejón de la Inquisición, testigo silente de la presencia de esta institución, o como los veladores de las distintas tabernas donde degustar gambas con una copa de manzanilla.

Es Triana un barrio para visitar todo el año, en la solemnidad de su Semana Santa, en el jolgorio romero de El Rocío y en julio durante los llamados “días señalaítos de Triana”, con orígenes en el siglo XIII. Sin duda, un barrio con identidad propia.