Sevilla en lo último de Ken Follett

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Giralda, Catedral y Alcázar de Sevilla.

Sevilla es un escenario recurrente para los escritores, hay una Sevilla de los libros. En especial, durante el Siglo de Oro, como escenario vibrante y vertiginoso donde se encontraban dos mundos (Europa y América) y todo tipo de personajes audaces, pícaros o fanáticos con ansias de prosperar en ellos. Así sucede en Una columna de fuego, la novela que continúa la saga de Los pilares de la Tierra (1989) y Un mundo sin fin (2007), que han llevado a su autor, Ken Follett, a vender más de 160 millones de ejemplares en más de 30 idiomas. Un auténtico fenómeno editorial.

Follett ha definido su nueva obra como una historia «de amor y espías» que transcurre en el siglo XVI en la ciudad ficticia de Kingsbride. Es la época de la reina Isabel I, cuando surge el primer servicio secreto de Inglaterra, y el país abraza el protestantismo enfrentándose al resto de la Europa católica. Una época de prosperidad y convulsión a partes iguales.

Tratándose del siglo XVI, la presencia de Sevilla era obligada, pues por entonces se acababa de descubrir América y la capital hispalense se había convertido en el «puerto y puerta» del Nuevo Mundo. Por el puerto de Sevilla –un puerto interior y, por tanto, a salvo de piratas– llegaban productos exóticos como la patata, el tabaco o el chocolate, pero también esclavos y plata, abundante plata con la que se financiaban las guerras que España hacía por todo el continente. Felipe II, la Armada Invencible y la fábrica de armas en Sevilla aparecen en la novela.

Al ser también la Sevilla más ilustre, la más reconocible, la de mayor grandeza histórica, aparecen en Una columna de fuego los principales monumentos de la ciudad. Por supuesto, el Real Alcázar, que fue sede de la Casa de la Contratación en sus primeros años, tan pronto como se reparó en que las Reales Atarazanas eran zona inundable. También la Torre del Oro, donde se conserva hoy el Museo Naval, y la Catedral, el verdadero corazón de la ciudad.

Un paseo por Sevilla nos traslada en muchos casos a aquella excitante ciudad del siglo XVI que logró desbancar a Amberes como centro financiero de Europa, aquel fabuloso escenario que vuelve a cautivar la atención de los lectores a través del último lanzamiento de Ken Follett.