Plaza del Cabildo

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Plaza del Cabildo de Sevilla (foto de Daniel Villafruela).

La Plaza del Cabildo permanece en silencio y calma en mitad del frenético centro de Sevilla. Su carácter apartado le permiten convertirse en un remanso de paz improbable para su privilegiada situación, junto a la Catedral de Sevilla. De hecho, son evidentes los lazos con el templo gótico que marca el corazón monumental de la ciudad. Veamos un poco más sobre ella.

Se trata de una plaza semicircular, con un paño de la antigua muralla de Sevilla ante el que se corre media circunferencia de edificio de tres plantas que fue diseñado por el arquitecto Joaquín Barquín y Barón. Destaca por unas arcadas en planta baja decoradas al fresco por el pintor sevillano José Palomar, asentadas sobre columnas de mármol.

Se accede a este espacio a través de tres pasajes, uno desde la Avenida de la Constitución, frente a la puerta principal de la Catedral, otro que comunica con la calle Almirantazgo y otro más con la calle Arfe.

Se trata de uno de los espacios más emblemáticos, hermosos y recoletos de Sevilla, y sin embargo es mucho más reciente que la mayoría del imponente patrimonio de la ciudad. De hecho, en su lugar se levantaba el Colegio de San Miguel que pertenecía al Cabildo de la Catedral hasta que a mediados del siglo XX se acometió la plaza sobre su solar. En el interior se le colocó una fuente junto a la muralla que ayuda a subrayar el carácter íntimo del espacio.

Los domingos, la Plaza del Cabildo alberga el mercadillo de numismática y filatelia, donde los coleccionistas pueden hacerse con sellos, billetes, monedas, medallas, minerales, insignias militares y demás.