La Cuesta del Bacalao

La Cuesta del Bacalao es uno de esos lugares imprescindibles de Sevilla, pero no lo busques en el callejero, que no aparece. En realidad se trata de un tramo de la calle Argote de Molina con Placentines, donde en tiempos se encontraba una tienda de ultramarinos («El Brillante») que se anunciaba con un gigantesco bacalao de madera. De ahí tomó su nombre popular, estrechamente ligado a la Semana Santa.

Y está tan adentro de la fiesta mayor de Sevilla porque viene a ser la carrera oficial del regreso, por donde vuelve la mayoría de las hermandades tras abandonar la Catedral. Más de treinta. Y para mayor épica, entre las angostas calles de los aledaños del templo, remontando una de las dos únicas cuestas de Sevilla. La otra es la del Rosario.

Así que durante la Semana Santa la famosa Cuesta del Bacalao se encuentra en su apogeo. Tan bulliciosa y popular que el Ayuntamiento de Sevilla ha tenido que restringir el acceso a un número limitado de cofrades. Durante el resto del año, aunque pregunte por ella y buenamente le indiquen donde se encuentra, no la encontrará más que como Argote de Molina, Conteros, Placentines. Un tramo indefinido de las calles más céntricas de Sevilla.

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