Los últimos calentitos del Arco

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Adiós a la calentería del Arco del Postigo.

El teléfono no deja de sonar, pero ella no responde. Ya le asisten para eso. Ángela se encarga de atender a los clientes en este día, su último día de trabajo en la calentería del Arco. Con todos se detiene unos minutos, con todos recuerda sus experiencias, y a todos los despide con dos besos. «Si he estado aquí tanto tiempo ha sido gracias a ellos. Sí, muy buenos calentitos, pero si al otro lado no hay nadie…».

Si Sevilla es amante de sus tradiciones, y vaya si lo es, la peregrinación hasta la calentería del Arco es (era) una de ellas. Imprescindible cada madrugón de Semana Santa, de Corpus, y, en una mañana como hoy, de paso hacia la estación de AVE, donde los sevillistas ponen rumbo a la final de la Copa del Rey.

Como ha recuadrado Antonio Burgos, «el humo de los calentitos del Postigo era como el incienso por lo civil» de esos madrugones tan sevillanos. El 22 de mayo acaba una tradición de más de cien años y varias generaciones de los Goiguro. Sevilla desfila ante su despacho del Arco una última vez.